Solo un 6% de los españoles reconoce no tirar comida a la basura

2019-03-13 00:00:00

Según una encuesta sobre ‘sostenibilidad en casa y alimentación’ realizada por Too Good To Go (www.toogoodtogo.es), la app que lucha contra el desperdicio de alimentos, seis de cada diez españoles considera que el derroche de comida es un problema medioambiental con consecuencias graves para el planeta. En cambio, al preguntarles por su forma de actuar ante esta circunstancia sólo un 6% de los encuestados reconoce que nunca tira comida a la basura.

Así lo ha revelado este estudio, realizado a más de 2.000 personas, en el que la mayoría de encuestados se han mostrado realmente preocupados por la conservación del medio ambiente. En este sentido, el desperdicio de alimentos se encontraría entre los cinco problemas medioambientales que más inquieta a los españoles, ocupando el quinto puesto de un ranking liderado por el calentamiento global, la contaminación del aire, los residuos plásticos y la contaminación del agua.

Sin embargo, a pesar de mostrar su preocupación por el impacto que supone el derroche alimentario, el 94% de los preguntados confirma que sigue tirando comida a la basura. Eso sí, aunque un 40% señala que desperdicia comida con mucha asiduidad y sin miramientos, aún queda sitio para la esperanza gracias a otro 54% que reconoce que trata de reducir sus desperdicios y solo desecha comida ocasionalmente. “Esto significa que poco a poco los españoles estamos más concienciados pero el hecho de que aún solo haya un 6% que reaprovecha la comida o adapta su consumo para no tirar nada a la basura nos dice que queda mucho por hacer”, comenta Oriol Reull, director de Too Good To Go en España.

En el ámbito doméstico es donde desperdician más comida, según el 58% de los consultados. Entre las razones más frecuentes, un 40% destaca que el producto ha superado la fecha de caducidad o consumo preferente y por ello es descartado. Otro de los motivos es el que señalan dos de cada diez que asumen el error de cocinar siempre de más y no terminarse luego la comida que hay en el plato, junto a un 15% que tira la comida porque no sabe cómo reaprovechar las sobras o un 12% que reconoce que siempre compra más de lo que necesita y al final tiene que acabar tirando mucha comida.

Entre los alimentos que más se desperdician destacan en primer lugar los huevos (15%), la carne (14%), los lácteos (13,8%) y el pescado (13,8%) según los encuestados. Por el lado contrario, fruta y verdura (9,8%); platos cocinados (11%); y el pan, la pasta y la bollería (11,3%) serían los que en menor medida van a parar a la basura.

Pero el hogar no es el único sitio donde se detecta este problema personal de despilfarro. Un 29% señala que salir a comer a un restaurante y no comerse todo lo que hay en el plato es muy habitual, seguido del 8% que asegura que tiene que tirar comida que le sobra en el tupper que lleva al trabajo.

“El desperdicio de alimentos es hoy un gigante que agota recursos naturales para producir comida que luego no se consume y provoca enormes cantidades de emisiones de CO2. Esto supone una amenaza real para el planeta y por ello es muy necesario que administraciones públicas y empresas de alimentación desarrollen campañas y medidas de concienciación para evitar que se convierta en un problema mayor como lo es hoy el plástico”, comenta Reull.

Por último, un 88% de los encuestados plantea que es necesario una ley que regule el desperdicio de alimentos para que los establecimientos no tiren comida a la basura. En este sentido, Too Good To Go ya está luchando a favor de la causa. Se trata de una app móvil gratuita que conecta a restaurantes, supermercados, panaderías, entre otros establecimientos que tienen excedente de comida diario con usuarios que salvan esa comida de calidad a precio reducido para evitar que sea tirada a la basura y minimizar el impacto medioambiental. La app se lanzó en España en septiembre de 2018 y ya está presente en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Salamanca con una comunidad de más de 130.000 usuarios, 500 establecimientos colaborando y más de 35.000 packs de comida salvados en solo seis meses. “Con esto hemos conseguido evitar ya más de 70.000 kilos de CO2 al planeta”, concluye el responsable.