¿Dónde acaba el desperdicio de alimentos?

Ojos que no ven, corazón que no siente

La mayoría de nosotros no somos conscientes de dónde acaba realmente la comida cuando se desperdicia,  ni sabemos las consecuencias directas o indirectas que esto tiene realmente. En el peor de los casos, el desperdicio de alimentos es recogido y finalmente incinerado o desechado en el vertedero. Hasta hoy, tan sólo menos de la mitad del desperdicio es reciclado para producir biogás o compost, o reutilizado para alimentar a la ganadería de la Unión Europea.


La recogida del desperdicio de alimentos

La manera en la que nos deshacemos de la comida supone un impacto crítico en los frágiles ecosistemas de la Tierra. A nivel internacional, la mayor parte de los residuos son orgánicos (comida y fracción vegetal), representando un 44% del desperdicio global. Está calculado que el residuo orgánico puede llegar a un 56% de media en países con rentas bajas, 53% en países con rentas medias, y 32% en países de rentas altas (World Bank Group, 2018).

Actualmente no hay medidas obligatorias en la Unión Europea para la recogida de residuos orgánicos. 13 estados miembros han implementado sus propias medidas, incluso la recogida de desperdicio alimentario puerta por puerta (EURActiv, 2017)

  • La media municipal de residuos generada en 2017 en la Unión Europea es de alrededor de 487kg per capita (Eurostat, 2017)
  • Los biorresiduos, de media, representan un 37% del desperdicio municipal en Europa, pero difiere considerablemente según los estados miembros (Bräutigam et al., 2014; European Environment Agency, 2016)
  • El sistema de puerta a puerta ha demostrado ser el más apropiado para aumentar la recogida de biorresiduos (European Commission, 2015)
  • Cada país específico se gestiona con los residuos municipales de forma diferente (OECD, 2019). Actualmente, más de la mitad de los biorresiduos en la Unión Europea no se reciclan o se utilizan para otros usos:


A. El peor escenario

Hasta hoy, la gran mayoría de los biorresiduos no son reciclados ni reutilizados para otro propósito. Los biorresiduos, y el desperdicio de alimentos entre ellos, acaban en vertederos o son incinerados para generar energía. En los vertederos, la comida se descompone y traspasa al suelo y al aire, dañando al medio y las comunidades de alrededor. Las incineradoras por un lado finalmente producen energía, pero por el otro están alimentando la mentalidad de "usar y tirar" entre las empresas y consumidores, impactando negativamente a la población y al medio ambiente. Estas dos opciones forman, sin duda, el peor escenario.


Vertederos: el desecho del desperdicio de alimentos

  • Tan solo en la Unión Europea, hay aproximadamente medio millón de vertederos (The Financial Times, 2018).  Para 2016, el biorresiduo degradable municipal debía reducirse en un 35% de la cantidad que hubiera en el vertedero en 1995 (European Union, 1999)
  • Los vertederos alrededor del mundo se están quedando sin espacio (Curry & Pillay, 2012)
  • El desperdicio alimentario ocupa un 21% del volumen del vertedero (FAO 2016)
  • En los Estados Unidos, está estimado que un 22% del desperdicio de alimentos acaba en el vertedero (EPA, 2015)
  • En Australia, 5 millones de toneladas de comida acaban en el vertedero, siendo suficiente cantidad para llenar 9.000 piscinas Olímpicas (OzHarvest, 2019)


¿Por qué es un problema?

  • Efectos a corto y largo plazo como cáncer, problemas de nacimiento, alergias y dolores de cabeza, entre otros, pueden estar provocados por vertederos cercanos (Maheshwari et al., 2015; Saffron et al., 2003)
  • Cuando llueve sobre el vertedero, los compuestos orgánicos e inorgánicos se disuelven, formando compuestos químicos tóxicos que, por lixiviación, se traspasan a aguas subterráneas y pueden incluso afectar a suelos fértiles de las áreas cercanas (Scienceing, 2018) 
  • Las emisiones de metano, emitidas tras la descomposición anaeróbica de la materia orgánica, son parte de los gases de efecto invernadero tan dañinos que llevan al Cambio Climático. Aprende más aquí.




Incineración: la recuperación del desperdicio alimentario

  • Las incineradoras queman los residuos y recuperan en el proceso calor para producir energía 
  • Quemar residuos por energía debilita los esfuerzos Europeos de reciclaje al desviar los residuos a la incineradora en vez de reutilizarlos o reciclarlos (European Commission, 2015; European Parliament, 2008)
  • La Unión Europea ha empezado a dar ligeros pasos recortando el presupuesto para las incineradoras (Zero Waste Europe, 2018) mientras las medidas obligatorias de separación y recolección de residuos prevalecen (Zero Waste Europe, 2018)


¿Por qué es un problema?



B. El residuo como recurso

Para 2035, la Unión Europea quiere reciclar el 65% de todo el residuo municipal generado (European Commission, 2018). Dentro de una economía circular, el desperdicio de alimentos no debería nunca más acabar en vertederos o ser incinerado. Por el contrario, el desperdicio alimentario deberá ser valorado como recurso para ser reutilizado, por un lado, como alimento para animales. Por otro lado, el desperdicio de alimentos podrá ser reciclado para producir biogás o compost que además sirven para producir energía o como fertilizante.


Alimentación animal: La reutilización del desperdicio de alimentos

El mundo está actualmente siendo testigo de un incremento masivo del consumo de carne y derivados lácteos. Cuantas más personas los consuman, más tendrá que producirse. Esto presiona en gran medida los recursos naturales y clima de nuestro planeta. Por tanto, una opción que tenemos trata de reutilizar el desperdicio de alimentos para la alimentación animal en vez de producir más cosecha en campos y tierra que, de otra manera, albergarían extensiones de bosques tropicales.

  • Un aumento hasta cinco veces mayor en el consumo de carne global ha sido registrado desde mediados de los 40 (Proteinsect, 2016)
  • La producción global de carne está estimada en llegar a más que duplicarse de 229 millones de toneladas desde enero de 1999 hasta 465 millones de toneladas en 2050, y el crecimiento de la producción de leche de 580 millones a 1 billón de toneladas (FAO & LEAD, 2006)
  • Actualmente, el 80% del suelo agrícola y más del 30% de la superficie terrestre se usa sólo para pasto y producción del alimento de animales de ganadería. (FAO & LEAD, 2006; OurWorldinData,2017)
  • El total de la producción europea de cultivos tan sólo cubren un 30% de la proteína necesaria para la alimentación animal, y la mayor parte proviene de Brasil y Estados Unidos (ITC, 2017)
  • La Unión Europea importa anualmente alrededor de 17 millones de proteína bruta (European Commission, 2018)
  • Estas importaciones representan el equivalente a 20 millones de hectáreas de tierra de cultivo - más del 10% de la tierra arable de Europa (Proteinsect, 2016)


Hay una necesidad urgente de abordar el déficit de proteína en Europa y reemplazar esa proteína cultivada de importación con fuentes alternativas europeas.

  European Parliament, 2011


Un potencial sin explotar

  • Está estimado que aproximadamente 3.5 millones de toneladas de comestibles son procesados anualmente para alimento animal en la Unión Europea con un potencial de aumento de hasta 7 millones de toneladas  (Quadram Institute, 2018)
  • Si Europa reciclase el desperdicio de alimentos a la escala conseguida en el Este de Asia, reduciría la tierra necesaria para producir alimento para cerdos en un 20%, un área tan grande como Wales (Zu Ermgassen et al., 2016)
  • Las mosca soldado negra puede transformar el desperdicio de alimentos en proteína alternativa, mientras que producen un producto derivado que puede ser procesado como fertilizante o biodiesel (Proteinsect, 2016)




Biogás y abono: El reciclado del desperdicio de alimentos

La comida contiene gran cantidad de nutrientes. Además, estos recursos son ricos en energía, nutrientes y minerales.  En vez de dejar que se descompongan o quemarlos, la opción sería reciclarlos para darles un nuevo valor. Por tanto, la comida que de otra manera hubiera sido desperdiciada se convierte en un recurso para producir energía a través de biogás, o en un recurso de inestimable valor como fertilizante de campos y plantas.

Biogás 

  • Producido cuando materia orgánica (productos animales y vegetales) se descompone por la acción de bacterias en ausencia de oxígeno, en un proceso llamado digestión anaeróbica (BioConstruct, 2008)
  • Los gases resultantes, metano y CO2, son adecuados para la producción de energía que puede generar electricidad, combustible o calor a través del biometano (Achinas et al., 2017)
  • El resto rico en nutrientes puede ser utilizado como fertilizante (Environmental and Energy Study Institute, 2017; European Commission, 2013)
  • La producción de biogás alcanzó 18 billones de metros cúbicos de metano (654 PJ), representando la mitad de la producción global de biogás a lo largo de 17,400 plantas (Scarlat et al., 2017)
  • Europa es el líder mundial productor de biometano para combustible o para la inyección en la red de gas natural produciendo 1.4 billones de m3 de metano (Oxford Institute for Energy Studies, 2017)


Abono

  • El proceso aerobio (con oxígeno) descompone la mezcla de materia orgánica con microorganismos, que luego puede ser usado como fertilizante (EcoProducts, 2014)
  • El compostaje en recipientes cerrados en hogares se ha popularizado recientemente, ya que permite descomponer el desperdicio de alimentos en un espacio cerrado con temperatura, humedad y oxígeno controlados  (RecycleNow, 2016)
  • En la Unión Europea, Austria, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo son los únicos países donde producen un 20% o más de abono (European Commission, 2015) 
  • Si quieres saber más sobre la gente que realiza abono en Europa, descúbrelo aquí
  • ¿Quieres realizar tu propio abono? Mira estos trucos y consejos y ponte manos a la obra!